
Este viernes me voy a Madrid a pasar el fin de semana. Mira que tengo familia allí y todo, pero hace por lo menos unos 6 años que no voy, la última vez fué en un viaje de amiguetes con el Fran de la luz, Karz y el Berna, actualmente desaparecido en combate.
Activando el modo nostálgico...
Hacemos el viaje en autobus, saliendo sobre las 11 de la noche. Durante el trayecto, Karztein y yo, los dos verborreicos del grupo nos sentamos juntos. Después de pasar unas 3 horas hablando y riendo, el tipo que tenemos detrás, empieza a despotricar contra nosotros en inglés con toda la razón de mundo. Lo más suave que escuché fue motherfuckers.
Una vez en la estación , tenemos que llegar hasta Leganés, pillamos el cercanías y evidentemente nos equivocamos de parada. entramos a una cafetería a esperar al siguente. Entro al baño, el olor es insoportable, algún enfermo mental se ha dedicado a embadurnar las paredes con mierda.
Llegamos a Leganés y nos perdemos mientras buscamos el hotel. Afortunadamente, un comando de marujas paramaternales estaba dando su paseo matutino y nos muestran el camino. Lo acojonante del asunto es que hace un frío brutal, todo está lleno de aguanieve y los cuatro estamos congelándonos a pesar de llevar los abrigos. Las maris van en chandal, alguna de ellas en manga corta, por más que me guste adaptarme a las costumbres locales, no pienso imitarlas.
Dejamos las cosas en la habitación, descansamos un poco y nos ponemos en marcha, es festivo y no hay nada abierto, aún así no hemos venido hasta aquí para quedarnos encerrados, damos una vuelta. el Berna tiene el primer choque cultural. Se le ocurre pedirle un mitad a un camarero, el cual le mira con toda la cara partida y le pone un extraño preparado alquímico de tendencias comunistas. Mira que es de lo primero que habíamos hablado, de lo mijitas que son con el café al norte de Despeñaperros...
Paseando por allí, descubrimos las huellas del monstruo de Leganés, algo demasiado friki para contarlo desde aquí. También fuimos víctimas de varias trampas urbanas, principalmente el Berna, que casi se ahostia un par de veces por culpa de sendos socavones ocultos por las hojas caídas de los árboles.
Quedamos con una gente amiga del Karz y del Berna, nos llevan de noche a Torre Europa, locales pijos, copas caras para la época, pero joder negro, unas mujeres de vértigo, todo lleno a más no poder y sobretodo, un frío asesino. Pero a pesar de la ausencia de calor, resistimos los ataques de la cajtellano manchega lujuriosa...
Dio tiempo a hacer el friki un rato y el karz y yo nos pillamos algunos libros, mientras que el Fran se gastó lo innombrable en cartas de los chinos e inventamos la canción del gnomo-friki, grande, fue grande aquello.
El tiempo se pasó muy rápido. Cuando volvimos, supe que tenía que volver y no con la familia, que no puedes hacer lo que quieres. Vale, no visitamos ningún museo, y lo más cultural que hicimos fue sacarnos fotos a escondidas de la policía, intentando violar a los leones del congreso de los diputados...pero yo ya había visto mil museos en viajes anteriores.
Aun así, me queda mucho por explotar de las posibilidades que ofrece una ciudad tan grande como Madrid. Pese a que aquí ya tenemos Dunkin Donuts y pronto una Fnac, Madrid siempre será la capital.
Nos vemos en un par de días, ciudadana!
video: Joy Division - Love will tear us apart
Activando el modo nostálgico...
Hacemos el viaje en autobus, saliendo sobre las 11 de la noche. Durante el trayecto, Karztein y yo, los dos verborreicos del grupo nos sentamos juntos. Después de pasar unas 3 horas hablando y riendo, el tipo que tenemos detrás, empieza a despotricar contra nosotros en inglés con toda la razón de mundo. Lo más suave que escuché fue motherfuckers.
Una vez en la estación , tenemos que llegar hasta Leganés, pillamos el cercanías y evidentemente nos equivocamos de parada. entramos a una cafetería a esperar al siguente. Entro al baño, el olor es insoportable, algún enfermo mental se ha dedicado a embadurnar las paredes con mierda.
Llegamos a Leganés y nos perdemos mientras buscamos el hotel. Afortunadamente, un comando de marujas paramaternales estaba dando su paseo matutino y nos muestran el camino. Lo acojonante del asunto es que hace un frío brutal, todo está lleno de aguanieve y los cuatro estamos congelándonos a pesar de llevar los abrigos. Las maris van en chandal, alguna de ellas en manga corta, por más que me guste adaptarme a las costumbres locales, no pienso imitarlas.
Dejamos las cosas en la habitación, descansamos un poco y nos ponemos en marcha, es festivo y no hay nada abierto, aún así no hemos venido hasta aquí para quedarnos encerrados, damos una vuelta. el Berna tiene el primer choque cultural. Se le ocurre pedirle un mitad a un camarero, el cual le mira con toda la cara partida y le pone un extraño preparado alquímico de tendencias comunistas. Mira que es de lo primero que habíamos hablado, de lo mijitas que son con el café al norte de Despeñaperros...
Paseando por allí, descubrimos las huellas del monstruo de Leganés, algo demasiado friki para contarlo desde aquí. También fuimos víctimas de varias trampas urbanas, principalmente el Berna, que casi se ahostia un par de veces por culpa de sendos socavones ocultos por las hojas caídas de los árboles.
Quedamos con una gente amiga del Karz y del Berna, nos llevan de noche a Torre Europa, locales pijos, copas caras para la época, pero joder negro, unas mujeres de vértigo, todo lleno a más no poder y sobretodo, un frío asesino. Pero a pesar de la ausencia de calor, resistimos los ataques de la cajtellano manchega lujuriosa...
Dio tiempo a hacer el friki un rato y el karz y yo nos pillamos algunos libros, mientras que el Fran se gastó lo innombrable en cartas de los chinos e inventamos la canción del gnomo-friki, grande, fue grande aquello.
El tiempo se pasó muy rápido. Cuando volvimos, supe que tenía que volver y no con la familia, que no puedes hacer lo que quieres. Vale, no visitamos ningún museo, y lo más cultural que hicimos fue sacarnos fotos a escondidas de la policía, intentando violar a los leones del congreso de los diputados...pero yo ya había visto mil museos en viajes anteriores.
Aun así, me queda mucho por explotar de las posibilidades que ofrece una ciudad tan grande como Madrid. Pese a que aquí ya tenemos Dunkin Donuts y pronto una Fnac, Madrid siempre será la capital.
Nos vemos en un par de días, ciudadana!
video: Joy Division - Love will tear us apart




































