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sábado, julio 25, 2009

Metahumanos (III)

Se que he tardado mucho en continuar los relatos, asi que dejo los links a la primera y segunda parte, por si alguien quiere recordarlos.





Un saludo.



Volk se encontraba ya lejos del almacén cuando un agente entró en la habitación donde le habían entregado el dossier con la información de su objetivo. El hombre enjuto le miró y le preguntó:


-¿Y bien?-


El agente más joven le negó con la cabeza -No ha cogido ni una pieza del equipo Sr. Doe, no podremos trazear su rastro a menos que pongamos equipos de vigilancia directa-


Hágalo. Respondió el hombre enjuto, el Sr. Doe. Podría parecer que seguir el rastro de una mole de 7 pies de alto y 250 libras debería ser fácil, al menos destaca entre las multitudes, pero Doe sabía que no era el caso. Las facultades especiales de Volk lo hacía todo mucho más difícil. Un sistema de vigilancia basado en el ojo humano no servía en esta situación. Aún así envió a los equipos, puesto que no tenía nada que perder.


Encendió un cigarro y despidió al agente más joven. Estaba muy cabreado. Todo este asunto del proyecto M. llevaba dando vueltas desde que entro en la agencia, a el nunca le había gustado, le parecía un riesgo y cuando las cosas se salieron de madre en el 01 aunque sintió pena por las víctimas, principalmente sintió satisfacción porque se demostraba su punto de vista. Después de esto la agencia adoptó la política de dejar tranquilos a los Metas que no cometiesen actos delictivos reincidentes, como este tipo Volk, que se contentó con perderse en mitad de la nada, Odiaba tener que recurrir a el,pero sabía que no podía hacer otra cosa.





Germaine miraba a los ojos al tipo que acababa de sentarse en la cafetería, algo en el le resultaba amenazador.

Germaine era feliz, después de algunos años malos ahora se consideraba en la cúspide de la vida. Tenía su propio negocio, una pequeña cadena local de cafeterías. Era cierto que el dinero que usó para empezar el negocio provenía de dinero que había obtenido ilegalmente usando su don especial, pero estaba orgulloso de que desde entonces todo cuanto había echo era legal o al menos no había cometido ninguna irregularidad que sus competidores no hiciesen también.

Le gustaba pasarse por sus cafeterías, matener el contacto directo con los gerentes al cargo e incluso a veces servía algún cafe. Pensaba que nadie mejor que el para vigila que las cosas estuviesen marchando bien y que nadie metía la mano en la caja. llevaba una buena vida, se había casado con una ex modelo (que una vez salió en un reportaje de bikinis en sports ilustrated) y tenía tres coches y varios apartamentos. Los niños ya vendrían con el tiempo, de momento tenía un golden retriever y un par de chihuahuas que su mujer adoraba.


Ultimamente sin embargo no estaba tranquilo, la gente como el nunca pueden estarlo aunque quieran, había notado equipos de vigilancia que le seguía, seguramente de la agencia. Llevaban un mes mas o menos pero no se le habían aproximado aún. Germaine ultimamente llevaba una pistola encima, por si las moscas.


Por eso cuando entró aquel tipo y se sentó se le erizó el vello de la nuca, intentó usar su don con el, pero su mente estaba completamente cerrada, repetía constantemente algo, creando una barrera que cerraba el acceso a sus pensamientos más profundos. Se fijó en lo que decía aunque no lo entendía bien pero sonaba como alguién que ya conocía. Se acercó a la mesa, el tipo le habló, dando voz a las palabras que no cesaba de repetir en su mente.


Здравствуйте, мой товарищ


Germaine suspiro y contestó: Volk, jodido cabrón, algún día deberías elegir una puta cara y quedarte con ella el resto de tu vida, nos facilitarías las cosas a los demás.

lunes, abril 20, 2009

Metahumanos (II)

Sentía como que hacía milenios que no montaba en coche. En el todoterreno de los dos operativos de la agencia, estaba incómodo. Incapaz de estirar las piernas o incorporarse del todo, estaba tenso y se notaba.

Sus dos acompañantes también estaban intranquilos y no podían ocultarlo. Incluso con el frío polar que penetraba incluso dentro del coche, estaban sudando. Eran los nervios, No podía culparles porque hacían bien en estar intranquilos y alertas, les tenía a su merced.

Se perdió en sus pensamientos, sabía donde le llevaban pese a que no habían intercambiado palabra alguna. Las horas pasaron hasta que comenzó a a ver las luces de la civilización de la que había renegado hace años. la ciudad de los motores estaba cada vez más cerca, Notaba la creciente tensión de los dos agentes, estaban cerca de su destino.


Pararon en un polígono industrial junto al lago, ya era de noche. Se bajó del vehículo, la puertas de un almacén se abrieron empujadas por dos trajeados que le miraban intentando aparentar dureza, pasó al interior mientras el vehículo arrancaba y se alejaba rápidamente del lugar.

Poco después de entrar, cerraron las puertas tras el, había luz pero estaba oscuro. Aunque eso para el no era ningún problema. Escuchó una voz enlatada a través de un sistema oculto de megafonía. Pese a la distorsión la reconoció enseguida. Estoy en la oficina del piso superior

Pie tras pie se dirigió hacia donde la voz le indicaba. Entro en la oficina y pudo verle, después de tantos años allí estaba. El hombre se dirigió a el despectivamente: Siéntate, tenemos que hablar.

Unicamente estoy aquí porque tus hombres me han dicho que Kali está actuando de nuevo, espero que nuestros amigos no estén planeando engañarme de nuevo contestó sin sentarse

Un segundo después, el hombre, un cincuentón enjuto y de mirada lupina ladró Te dimos mucho, nos debes cada latido de tu corazón, así que no te atrevas a acusarnos de nada!

No he venido aquí a escucharte como te quejas, dame la información y os limpiaré el culo una última vez. Contestó el gigante.

El hombre delgado puso encima de la mesa un dossier. Leelo bien, tiene que ser ella, está aquí en la ciudad y la está liando bien, creemos que...

El gigante agarró el dossier y se marchó sin más ceremonia, dejando al hombre delgado con las palabras en la boca. Mientras salía volvió a escuchar la voz del viejo agente por megafonía: Volk, tu equipo y los fondos para la misión están en la caja situada a derecha de la entrada.


Volk, un nombre que no era el suyo y que al escucharlo le traía malos recuerdos. Una convención más de los que habían buscado convertirle en un instrumento de su voluntad, la manera de no tener que llamarle por su nombre y tener que pensar que era tan humano como ellos.


Salió del almacén, dejando la caja a sus espaldas. Sin siquiera abrirla




martes, abril 14, 2009

Metahumanos (I)

Dos tipos caminaban por el bosque, en pleno invierno. Iban bien protegidos de los elementos, pero su paso dificultoso les delataba como urbanitas poco habituados a esos caminos. Habían entrado hace unos pocos días en la espesura, desoyendo los consejos de su informante.

Aquel viejo arrugado había aceptado su dinero, pero acompaño su sonrisa avariciosa con una frase amenazadora: Hay dioses caminado entre los hombres, es mejor no molestarles.-

Ninguno de los dos estaba siquiera seguro de que aquello no era más que otra pista falsa, pero no tenían otra mejor y el tiempo marcado por sus superiores se acababa, tenían que encontrarlo.

El hombre bajito maldijó a pleno pulmón: Mierda de bosque, nisiquiera puede entrarse con el todoterreno! Por Dios que si no están aqui me cargo al viejo, te lo juro.

Su compañero asintió sin decir nada, aunque su cara era de frustración. Según las indicaciones y su GPS deberían haber encontrado a su objetivo hace tiempo, ya habían encontrado todos los hitos del camino que les señaló el anciano.
La idea de regresar con las manos vacias no era sin embargo muy alentadora, se arriesgaban a perder su empleo o incluso a que les quemaran.

Acamparon al caer la noche, mientras montaban la tienda, les pareció escuchar un sonido rítmico, seco y acompasado. Decidieron arriesgarse a investigar a pesar de que el frío desaconsejaba adentrarse aún más en el bosque, Caminaron en busca de la fuente de aquel ruido y tras varios mitos le encontraron.

Con el torso descubierto pese a que la temperatura podía rondar los diez grados bajo cero. El hombre estaba cortando un árbol con un hacha. A pocos metros había una cabaña rústica, que aprecía construida con los materiales de la zona. El hombre correspondía a la descripción que estaban buscando, se acercaron a el sin hacer esfuerzo alguno por ocultarse, tenían la inquietante sensación de que aquel gigante les había detectado mucho antes de que ellos lo hubiesen hecho, como si conscientemente hubiese hecho ruido para llamar su atención.
Los perros vienen en busca del lobo...Exclamó el hombre sin darse la vuelta ni dejar de trabajar, Pese a la penumbra no erraba ningún golpe.

El hombre alto tomó la palabra titubeante Señor, somos conscientes de que usted ha estado evitando a la agencia desde hace tiempo, pero tenemos información que quizás le interese.

Hace tiempo que he terminado con el mundo de los hombres.Murmuró el gigante

Se trata de Kali señor, está en activo de nuevo, añadió el hombre bajito.

El gigante se giró, con sus ojos reflejando negros pozos de tristeza y rabia, arrojó el hacha al suelo y entró en su cabaña, dejó la puerta abierta. Tras unos minutos salió de nuevo, llevando algo más de ropa, aún demasiado escasa para el clima.
Vámonos y si me habeis mentido, será mejor que seais buenos escondiéndoos.