
Llevo unos dias que me cuesta bastante ponerme a escribir, me paso el día leyendo o haciendo trabajos con el compiutá, por lo que cuando acabo, tengo sudores frios ante la idea de sentarme para actualizar, de ahí la brevedad de mis últimas entradas. Para remediar esto, pongo un relato que escribí hace bastante tiempo, en un estado mental bastante diferente al actual y por entretenerme. Como originalmente era mucho más largo y leer aquí se puede hacer pesado, lo he resumido para que no resulte cansado, espero que os guste, aunque es mas emo que un concierto de AFI. Un saludo!
Lo que más le dolió no fue perderla a ella, sino saber que aquella sonrisa, la que le había enamorado tiempo atrás ya no era suya.
Ella empezó a hablarle, pero aunque las palabras salían de su boca, chocando a ratos con las lágrimas que amenazaban con brotar de sus ojos, el no podía escucharla. En su mente solo quedaba espacio para los recuerdos.
Mientras ella hablaba el rescató de su memoria una noche, en la que por primera vez vió el cielo tal y como es, cuajado de estrellas y constelaciones de las que ignoraba el nombre. En la ciudad nunca lo había podido ver así, el brillo de las luces artificiales, el humo y la suciedad en el aire no se lo habían permitido. Aquello le dejó sobrecogido, recordó, aunque no quiso dar prueba alguna de ello. Pero le llego al pensamiento lo que había sentido en aquel breve momento, lo mucho que le había alegrado compartirlo con ella, aunque fuese en silencio.
A el no le salían las lágrimas, pese a estar hundido, seguía buceando en su pasado común sin poder escapar. El eco de momentos impagables le arrastraba. De las horas pasadas esperándola en estaciones de tren o autobus, de los momentos consumidos viajando mientras ella aguardaba por el, de la intensa brevedad de sus primeros encuentros, los más cariñosos, los más completos.
No se daba cuenta de que en ese momento, había mucho que decir y de que sus palabras eran tan importantes como las de ella, pero siempre había sido una persona que escuchaba mucho más de lo que hablaba. Es difícil cambiar un viejo hábito, incluso en un momento vital como ese.
Pensó en las noches largas y las madrugas eternas, en los amaneceres a su lado y las veces que habían dormido hasta más allá del alba juntos. Era la única mujer con la que había querido permanecer en la cama más tiempo del necesario.
También recordó malos momentos, discusiones y silencios dolorosos por parte de los dos. reproches que no había sido capaz de entender en su momento y sentimientos que sabía que se habían quedado guardados, que nunca fueron verbalizados.
Se acordó de cuando ella le cantaba a veces al oido, volvió a la realidad, escuchó su hablar tembloroso. Pero seguía prefieriendo no hablar, por miedo a que se le quebrara la voz. En aquel momento, en el que lo que quería era gritar o irse, no tenía capacidad para responderle. Por eso terminó diciendo lo que ella quería oir, aunque no fuese lo que el quería decir...
Al final todo acabó, porque nada dura para siempre, se fué y no olvidó. Un par de semanas después volvió a su vida de siempre, se quedó con su sonrisa, sus recuerdos y sus canciones, pero no con ella.
Audio: "El hombre de hielo" Sober
Foto: "olvido" encontrada en Google imágenes