lunes, agosto 31, 2009

Fundidos en negro


Hay momentos en la vida que marcan hitos. Éxitos que permanecen en la memoria durante largo tiempo. Son como finales felices de películas americanas.
Pero la vida al contrario que el cine prosigue y después del momento de felicidad culminante no hay un fundido en negro seguido de unos créditos, hay que seguir tirando para delante y marcándose nuevos objetivos.

¿Qué pasaría si el cine también fuese asi? Quizás descubriésemos que los finales felices son tan solo cuestión de donde poner un fundido en negro.

Ejemplo 1: Los Goonies



Nuestros pequeños héroes ven cumplidos sus sueños. Mamma Fratelli y sus dos retoños son detenidos por al policía, las joyas obtenidas durante la aventura permitiran salvar el hogar de la pandilla y Slot ha encontrado un nuevo hogar con Gordi donde será feliz y comerá chocolatinas.


De pronto, un agente del FBI aparece entre la multitud. Lleva semanas persiguiendo a los Fratelli en relación con sus nactividades de falsificación de moneda. Cabreado porque le han fastidiado su investigación (secuestro e intento de asesinato tienen una pena menor en EEUU que falsificar dinero) decide amargarle la fiesta a los goonies y a sus padres. El agente les recuerda que según la ley federal, los tesoros y artefactos arqueológicos son propiedad del estado y que a ellos les corresponde solo una recompensa del 10% por haberlos encontrado. Lo que les deja una cantidad insuficiente para salvar sus preciados hogares.

Desde la cubierta del Infierno, la calavera del Willie el tuerto contempla las olas sin inmutarse, incluso tras ownear a otros tolais hasta después de muerto.

Ejemplo 2: La historia interminable


Bastian ha tenido éxito, al gritar el nuevo nombre de la emperatriz infantil consigue devolver a su esplendor a la tierra Mágica de Fantasía. Poco después, recaba la ayuda de Falkor, el dragón de la suerte, para que le de un susto a los abusones que le tienen breado en el patio del insti.

Sale volando tras a ellos montado en su enorme y peludo amigo, pero la diversión se torna en horror cuando Falkor, motivado por un hambre ultraterrena se come vivos a los matones, dejando restos de sangre y tripas por todas partes, incluido encima de nuestro aterrorizado protagonista.

Falkor se marcha antes de que haya otros testigo y cuando llega la policía, Bastian solo puede decir "Lo hizo mi dragón". Nuestro protagonista pasa el resto de su vida encerrado en una cámara acolchada y viendo aún más dragones gracias a las simpáticas pastillas que le receta su psiquiatra.

Por su parte, Falkor se dedicó a irse de fiesta con Atreyu en Las Vegas (para eso es un dragón de la suerte) tomando peyote como si fuesen conguitos y cepillándose a las nativas, todo esto mientras esnifa coca sobre fotografías de Hunter S. Thompson.

Ejemplo 3: Cortocircuito 2

Johnny 5, nuestro adorable robot consigue al fin ser declarado un ciudadano más de los estados unidos y en celebración se chapa el cuerpo con oro. Un año después se arrepiente, ya que al dejar de ser un objeto tiene que pagar los impuestos por sus propiedades, que incluyen unos 125 kilos de oro con los que se ha forrado el cuerpo. Como es lógico, le sale a pagar una burrada cada vez que hace la declaración de la renta.

Poco a poco Johnny 5 se va empobreciendo y para copar con el stress se hace adicto a las descargas electrónicas. Su dependencia le aparta de sus amigos y en el siglo 21, se ve obligado a recurrir a la prostitución para pagarse el lubricante. Tras instalarse unos periféricos para simular las relaciones sexuales (es decir, tras pegarse una vagina en lata al culo con cinta aislante y ponerse unos labios rojos de coña y una peluca rubia) comienza a anunciarse en los periódicos como "Juanita, insaciable, incansable". Cuando la gente le señala algo sobre su apariencia, indica que se debe a que es de Wisconsin. (Almogía en el doblaje español)

Se vuelve a forrar en cuestión de semanas, pero se siente sucio.

Otro día, más iconos destrozados. Un saludo!

sábado, agosto 22, 2009

Sobre sueños



Todo el mundo quiere algo. Yo ayer soñé que conducía y conducía y conducía...


Un Spider rojo, eso es un coche joder. Dustin Hoffman tenía uno del modelo Duetto en el Graduado.

Una vez conducí uno en la realidad, pero apenas unos pocos kilómetros y era negro, no rojo. No es lo mismo, los coches italianos tienen que ser rojos si no, no tienen más estilo que un Volvo o un Opel.


Gogo Yubari destripa a un tipo en Kill Bill que le está dando la tabarra con los coches italianos. Yo también lo hubiera hecho. Aquel individuo no paraba de hablar de Ferrari, esa mierda es para nuevos ricos con ganas de impresionar putones en la salida de las discotecas. Los de Maranello tienen sus méritos que no les niego, pero no tienen ni un solo puto automobile que evoque en mi la décima parte de emociones que el spider.


Nick Slaughter tenía uno, rojo. Al que amaba más que sus camisas hawaiianas. ¿Quién no querría ser un detective privado que se lleva de calle a todas las zumbonas de la isla mientras conduce un deportivo? Esto fue antes del reguetton y los emos. En los 90´s teníamos esas fantasías, éramos asi de extraños.

En cualquier caso, cuando me despierto, me subo en mi tostadora veloz y soy moderadamente feliz, la felicidad completa es lo peor que podría pasaros.


Os estancaríais, os aburriríais.


Un saludo.

FERIAH ´09: Soluciones de compromiso